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Cuando se ha terminado el primer cuatrimestre del año, nadie pone en duda que, a la economía mundial en general, y a la española en particular, le esperan unos meses bastante complicados. Prácticamente, cada semana la inflación da un susto a los españoles. Y por si esto fuera poco, los tipos de interés que habían estado bajo mínimos durante los últimos años, van a comenzar a subir. Con el correspondiente aumento del costo total de productos financieros como créditos, préstamos e hipotecas.

La pandemia provocada por el Covid-19 que comenzó en 2020, la crisis energética y alimentaria del 2021 y la invasión de Rusia en Ucrania en 2022, han sido la combinación perfecta para crear un estado de incertidumbre económico que está afectando seriamente a la mayoría de la población española.

El Euribor – Una de las preocupaciones de muchos españoles

Comencemos con una de las grandes preocupaciones de los españoles: las tasas de interés. Si hay algo que caracteriza a la sociedad española, es que en comparación con nuestros vecinos europeos, nosotros damos una mayor importancia a tener una vivienda en propiedad que a vivir de alquiler. Por eso, en cuanto se reúnen las condiciones necesarias, algo que en la actualidad cada vez es más complicado (especialmente para los jóvenes), es habitual comprar una vivienda en propiedad gracias a una hipoteca.

Después de la crisis económica del 2008, el Euribor comenzó una desescalada que, hasta día de hoy, continúa en cifras negativas. Pero según los expertos, esto está a punto de cambiar debido a los acontecimientos actuales y se prevé que el Euribor pueda llegar al 1% a finales del año que viene.

Según el Banco de España, esto se trata de una normalización de los tipos de interés, ya que tampoco era demasiado normal que el Euribor fuera negativo durante tantos años. Y ahora, debido a los acontecimientos recientes, es normal que se sitúe en una cifra positiva.

Pero, ¿hay alguna esperanza de que esta tendencia de un giro de 180 grados? Desafortunadamente, los analistas financieros ven muy poco probable esta situación. La pandemia todavía no ha desaparecido y quizás todavía está por llegar lo peor de la crisis que han creado los precios de los hidrocarburos y la electricidad. Además, la FED de Estados Unidos y el Banco Central de Europa están subiendo los tipos, ya que no hay quien pare a la inflación.

Obviamente, esto tiene una repercusión inmediata en el acceso a la vivienda. Ya que un ligero aumento de este índice puede desanimar a los potenciales compradores que estén pensando en comprar una casa. Pero también puede afectar a otros productos financieros, como los préstamos regulares.

¿Y qué ocurre con el resto de préstamos?

Como este producto financiero no tiene una relación tan estrecha con el Euribor como la tiene una hipoteca, es posible que su costo total no se vea tan afectado por ahora. Pero esto es solo una estimación, ya que en los créditos de una cuantía menor el tipo de interés y otras posibles tarifas pueden estar condicionados por otros factores como el perfil de riesgo del solicitante, la cantidad solicitada y el plazo de amortización.

Obviamente, la situación económica actual hará que los tipos de interés aumenten según la política de cada prestamista, pero posiblemente la diferencia no será tan significativa como en el caso de las hipotecas.

Por ejemplo, para una de las entidades bancarias con mayor reputación en España, Bankinter, estas son sus previsiones:

‘No prevemos cambios en los tipos de interés oficiales durante el 2022. Los bonos a largo plazo irán perdiendo el soporte de las compras del BCE. Además, las perspectivas de inflación y la progresiva recuperación del crecimiento económico hacen que estimemos que la TIR del Bund a 10A se situará en un rango -0,1%/+0,1% en 2022 y +0,0%/+0,2% en 2023’.

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